Hacer Afición
Y llegó un nuevo show…
No había mucho tiempo. Ni para montar, ni casi para pensar. Pero, como siempre ocurre cuando hay pasión de por medio, aparecieron manos dispuestas a ayudar por todos lados. Iñaki, desde el País Vasco, llegó incluso antes de la recepción y se convirtió en una pieza clave en el montaje y en la llegada de los animales. Adrián, desde el primer minuto hasta el último, estuvo ahí… y además se encargó de dejar su huella con la ya famosa anécdota del estuche de las gafas “perdido”.
Entre betteros, peces, nervios y expectativas, el fin de semana fue exactamente lo que tenía que ser: una reunión de pasión compartida. Sandro, Adri y Luis Enrique, cámara en mano, capturaron los peces betta del concurso… al menos, todos los que les dio tiempo. Ariel y Lidia desde las Islas, Tere y Juan desde Barcelona… nombres y lugares distintos, pero una misma afición que nos une. Todos ellos fueron clave para desmontar en tiempo récord.
Pero si algo define realmente estos eventos, no está en las mesas de exposición. Está al final del día. Cuando se acaba la responsabilidad y empieza lo importante: las cervezas, las risas, los cachondeos… la amistad. Noches que ya son tradición. Momentos que se repiten como ritual. El ya mítico “HAHAHA HOHOHO HEHEHE”, que nunca falta para Nemes, Yosser, Mihai y yo, esta vez arrastrando también a los cántabros y a Bogdan Cucu. Reencuentros como el de Ariel, que saben a mucho más que una simple conversación. Porque aquí no solo venimos a competir. Venimos a encontrarnos. A divertirnos. A disfrutar.
A pasarlo de ¡puta madre!
Y luego llegan los premios…
Pero aquí no se celebran solo trofeos. Se celebra ver salir un Best Of Show Male para un plakat tradicional de Ioan Nemes. Porque quien conoce su trabajo sabe lo que hay detrás: años, constancia y obsesión por mejorar una línea. Se celebra que un amigo arrase en New Breeders. No por ganar… sino porque estuvo a punto de dejarlo. Y ahora está aquí, ganando. Eso es hacer afición.
Alegrarte de verdad por el éxito de otro.
Y casi sin darnos cuenta… tocó desmontar.
Y lo hicimos como nunca: récord absoluto. En una mañana, todo listo… y aún nos sobró tiempo para una Coca-Cola. Sí, una Coca-Cola. Porque las cervezas ya habían caído todas durante el fin de semana. Entre todos —Ariel, Lidia, Paco, Tere, Juan y muchos más— demostramos que esto no va solo de peces. Va de equipo.
Y dentro de la organización seguimos creciendo: Jerónimo, Nacho y Alba, Yosser y Helany, mi mujer y yo. Mejoramos… aunque seguimos cometiendo errores. Y eso es bueno. Porque significa que seguimos aprendiendo…
Y para cerrar, una reflexión necesaria.
En un concurso de bettas criados, la base es la confianza. La organización no puede ni debe actuar como policía. Nuestra única herramienta es solicitar pruebas de cría… pero quien quiere engañar puede hacerlo fácilmente. Sin pruebas claras, no se puede ni se debe poner en duda a un criador. Por eso esto no va de normas. Va de ética. De moral. De respeto a la afición. Engañarse a uno mismo presentando peces que no son propios no tiene sentido. Porque, al final, en este hobby, el único premio real es irte disfrutando del trabajo de cría que vienes haciendo durante el año.
Espero que ningún criador honesto se sienta ofendido con estas palabras. Porque este mensaje no es para ellos. Es para recordar lo que de verdad importa.

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