Shows de Bettas
Criar bettas es una pasión. Es tiempo robado al descanso, es selección, paciencia, errores, aprendizajes y muchísima ilusión. Cuando alguien decide llevar sus peces a un concurso, lo que está haciendo no es proclamarse superior: está exponiendo con orgullo el resultado de tantas horas invertidas en lo que le gusta. Está compartiendo su trabajo. Ir a un concurso no es ir a competir en el sentido frío de la palabra. Es ir a reencontrarte con aficionados, a poner cara a nombres, a intercambiar opiniones, métodos y formas distintas de hacer las cosas.
Los concursos no están hechos para señalar quién es mejor o peor. No están pensados para dividir, sino para unir. Un fin de semana de amistad y buenos momentos. Los premios, en el mejor de los casos, acaban guardados en un cajón. Los recuerdos, en cambio, se quedan en la memoria.
También resulta injusto el desprestigio fácil hacia los concursos bajo el mito recurrente de que “se presentan peces importados”. Esa crítica, lanzada al aire sin pruebas, solo perjudica a quienes dedican incontables horas de su tiempo libre a organizar un evento para todos. Señalar por sospechas, simpatías o antipatías no construye nada. Los organizadores no somos la policía de un concurso. Y sí, puede haber tramposos, como en cualquier ámbito. Pero las acusaciones sin fundamento pasado el concurso, solo es un desprestigio al organizador.
Si crías peces betta, no tengas pudor en mostrar tu trabajo. No dudes en compartirlo. No dudes en venir a divertirte con otros aficionados. Porque al final, más allá de copas y diplomas, lo que nos une no es ganar, es disfrutar juntos de una afición que nos apasiona.

0 comentarios