Dos tiempos. Dos mundos. Una misma historia.
Todo comenzó allí, cuando los hombres buscaban en el agua un pasatiempo y en los peces un guerrero. Los bettas eran luchadores. Cuerpos robustos. Salvajes. El grito del dueño, el orgullo. Una tradición tan vieja como los arrozales.
Hoy el escenario ha cambiado. La pelea cedió a la belleza. Lo que fue combate, ahora es arte. De las peleas de antaño, a los concursos de la International Betta Congress.
Y aquí estamos, siglos después, escribiendo otra página de esa historia. Arganda del Rey, SBC2025. Un evento magnífico. No solo por los peces y los premios, sino por la amistad. Criadores que han pasado meses preparando sus ejemplares. Horas de selección, de cambios de agua, de cuidados. Y aún así, llegan con ganas de compartir. Se reúnen, se escuchan, se ayudan. Hacen afición.
Vi lo esencial: amistades nuevas, complicidades antiguas, criadores que por fin se daban la mano después de años hablando por redes. Vi peces que desplegaban sus aletas, jueces concentrados en su labor, ganadores emocionados al ver reconocido su esfuerzo. Vi la pasión que mantiene viva esta afición.
Pero también pensé en lo que falta. En quienes todavía no entienden la importancia de apoyar los eventos. En quienes se quedan fuera, quizá por comodidad, quizá por indiferencia, sin darse cuenta de que cada concurso es una oportunidad única de aprender, de crecer, de dar fuerza a una afición que necesita de todos. Porque sin apoyo, nada se sostiene.
Del barro de Siam a las urnas del concurso de Madrid. De campesinos a criadores. De luchadores a bailarines en el agua. Lo que un día fue combate es hoy cultura. Lo que nació como apuesta es ahora arte.
Yo lo vi en el SBC2025. Lo viví. Y sé que el futuro de esta afición dependerá siempre de quienes estén dispuestos a sumar.
Por eso, si crías bettas, no faltes. Si amas esta afición, apóyala. Los concursos son la casa de todos, y solo crecen si estamos dentro. Nos vemos en el próximo show: Tenerife.

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