Más de 40 años entre bettas, concursos, estándares y el International Betta Congress
En esta entrevista a Gerald Griffin, ES Bettas conversa con una de las figuras más importantes y veteranas del mundo de los bettas y de la International Betta Congress (IBC)
Hola, Gerald Griffin…
Es un honor tenerte con nosotros para esta entrevista de ES Bettas. Estamos seguros de que nuestros lectores disfrutarán conociéndote mejor y aprendiendo más sobre tu trayectoria en el mundo de los peces betta. Para comenzar, ¿podrías presentarte y contarnos cómo empezó tu pasión por estos increíbles peces?
Actualmente soy el tesorero del IBC y, antes de eso, pasé 6 años como presidente de la Junta de Jueces (JB Chair) y 6 años como presidente. Antes de convertirme en directivo del IBC, gestioné el SMP durante varios años. En mi vida personal soy profesor, escritor y he criado muchos peces y reptiles. Empecé a criar peces cuando tenía 12 años y aquello fue con una pareja de Trichogaster chuna. En aquel momento había muchas cosas que no sabía sobre la crianza de alevines, pero después de leer algunos libros antiguos sobre peces fui capaz de hacerlo. Después continué con las otras 3 especies y quedé enganchado a los anabántidos. En aquella época encontré el libro “All About Bettas”, de Walt Maurus, y quedé enganchado a las especies salvajes de betta. El problema era que nunca podía encontrar ninguna. Así que, durante la universidad, encontré una mención al International Betta Congress en una revista y me uní. Desgraciadamente, no tenía ni idea de que el IBC acababa de celebrar una Convención a 45 millas de donde yo vivía. Llegué un par de años tarde para eso.
Me uní a la Oklahoma Betta Breeders Association y, en el plazo de un año, era el presidente y lo he sido desde entonces. Viéndolo ahora, han pasado 40 años desde que me uní. En la universidad criaba bettas domésticos (lo que yo llamo líneas de exposición) y los intercambiaba con personas de Asia por especies salvajes. En la década de 1980 tenía alrededor de una docena de especies de bettas salvajes, que eran la mayoría de las especies disponibles en aquel momento. Durante los últimos 40 años he mantenido y criado muchas especies salvajes, y eso siempre será mi principal pasión.
¿Recuerdas tu primera puesta de bettas? ¿Dónde conseguiste aquella primera pareja y cómo fue aquella primera aventura de cría?
Mi primera puesta de bettas fue con una pareja que encontré en una tienda de mascotas local (bueno, no tan local, tuve que conducir 60 millas para llegar allí). Descubrí que eran fáciles de reproducir y criar, y en poco tiempo mi casa estaba llena de bettas. Después de unirme al IBC conseguí ejemplares de exposición y empecé a criarlos. Estaban bien, pero yo quería especies salvajes y, cuando empecé a criar especies salvajes, quedé completamente enganchado.
¿Tienes alguna variedad favorita de betta? ¿Qué es lo que más te gusta de ella?
De nuevo, siempre serán las especies salvajes de betta. ¿Por qué? No lo sé, pero he sentido esta pasión por ellas durante más de 40 años. Desde que las vi en aquel libro, “All About Bettas”, supe que tenía que tenerlas. En cuanto a favoritas, diría que el Complejo Unimaculata, aunque en realidad me encanta cualquier especie salvaje.
¿Mantienes actualmente alguna línea o variedad concreta de bettas? ¿Estás trabajando en algún proyecto de cría específico?
No mantengo ninguna línea doméstica, ya que no dispongo del tiempo ni del espacio en acuarios necesarios para hacerlo funcionar. La mayor parte de mi trabajo con peces consiste en mantener especies CARES para la preservación de las especies. También mantengo varias especies de vivíparos, killis, cíclidos y algunas otras.
Además, participo muy activamente en los programas BAP (Breeders Award Program), que otorgan puntos por la reproducción de diferentes especies de peces. También soy presidente de mi sociedad acuariófila local y lo he sido durante aproximadamente 20 años.
¿Recuerdas algún fracaso o experiencia difícil que te enseñara una lección especialmente valiosa en la cría de bettas? Y en aquellos primeros años, ¿cómo adquiriste los conocimientos y la información necesarios para sacar adelante con éxito tus primeras puestas?
Cuando criaba líneas de exposición en la década de 1980, los bettas rojos siempre suponían un problema debido a su agresividad. En una puesta en particular, la hembra mató al macho, pero sí habían puesto huevos. Saqué al macho muerto y la hembra sacó adelante toda la puesta.
También tuve una línea de bettas rosas en la que estaba trabajando, pero no conseguí que se reprodujeran. Además, tuve un ejemplar de cola lira que no pude duplicar, ni tampoco pude reproducir esa característica.
Así que he tenido muchos fracasos, pero los éxitos superan con creces a los fracasos. Cuando doy charlas sobre bettas, siempre recalco que cada experiencia puede ser diferente. En otras palabras, los peces no leen los libros sobre lo que se supone que deben hacer y realizan cosas muy impredecibles.
¿Qué consejo le darías a alguien que ama los bettas pero que todavía duda o tiene miedo de dar el primer paso hacia la cría selectiva?
No lo sabrás hasta que te lances. Inténtalo y pide ayuda si la necesitas. Los genes de los bettas están bastante mezclados de todos modos, y eso es parte de la razón por la que son tan impredecibles cuando llega el momento de reproducirse.
Consigue una pareja de bettas salvajes; ellos saben qué hacer y cómo hacerlo. Yo nunca he tenido problemas con las especies salvajes. Los bettas domésticos, por otro lado, pueden ser muy problemáticos.
Escucha a otras personas, prueba diferentes métodos y descubre qué es lo que funciona para ti.
¿Qué despertó por primera vez tu interés por los concursos de bettas? ¿Cómo recuerdas el camino desde tus primeras competiciones hasta llegar a involucrarte profundamente en la parte competitiva del hobby?
Envié mi primer pez a un concurso en 1989. Empecé a asistir a concursos alrededor del año 2000. Mi primera Convención del IBC fue en 2009, que también coincidió con mi luna de miel con mi actual esposa.
Desde entonces, nuestro aniversario suele coincidir con las fechas de las Convenciones del IBC, y es allí donde pasamos nuestras vacaciones.
En cuanto a la competición, no es algo en lo que realmente me haya involucrado demasiado. Cuando me jubile y tenga tiempo para trabajar con líneas de exposición, probablemente me involucraré más en esa faceta.
Has ocupado algunos de los cargos más importantes dentro del International Betta Congress, pero ¿cómo comenzó tu implicación con la organización? ¿Qué recuerdos tienes de aquellos primeros años y de tu camino hasta asumir tanta responsabilidad?
Lo más importante de la organización son las personas. Se convierten en una segunda familia, y los concursos y las Convenciones son como reuniones familiares.
He conocido a muchas de las grandes figuras del hobby y siempre tendrán un lugar en mi corazón.
Cuando asistí a mi primera Convención, supe que acabaría desempeñando un papel de liderazgo, ya que los directivos de aquel momento tenían una opinión muy positiva de mí. Me invitaron a reuniones para que pudiera ver cómo funcionaban las cosas y, en el siguiente ciclo electoral, asumí el cargo de presidente.
¿Qué significa para ti personalmente el International Betta Congress? ¿Qué razones le darías a un criador o aficionado de bettas para animarle a hacerse miembro de la organización?
Para mí fue un viaje personal. El Dr. Gene Lucas fue mi mentor y mantuvimos muchísimas conversaciones desde la década de 1980. Intentó convencerme para que aceptara un puesto en la Universidad Drake y realizara mi doctorado bajo su tutela para que algún día pudiera sustituirle allí.
El Dr. Lucas y yo mantuvimos esa amistad durante años. Él me enviaba algunas de las investigaciones en las que estaba trabajando y yo le enviaba las mías.
La mejor razón para unirse es conectar con otros miembros que comparten la misma pasión. Sí, puedes hacerlo por tu cuenta, pero ¿por qué hacerlo así? Es mucho más divertido recorrer este camino junto a amigos.
Durante la pandemia de COVID-19, el hobby de los concursos de bettas se vio obligado a suspender casi todas las actividades presenciales. Después de que las cosas volvieran a la normalidad, vimos que muchos aficionados y criadores que habían sido muy activos antes de ese período nunca regresaron. Personalmente, siento que esto creó un relevo generacional algo «antinatural» dentro de la comunidad. Desde tu experiencia y tu posición dentro del International Betta Congress, ¿cómo viviste aquel período y cuáles crees que fueron sus efectos a largo plazo sobre el hobby de los bettas y las competiciones internacionales?
Para mí coincidió con mi etapa como presidente y, por primera vez en la historia del IBC, tuvimos que suspender todos los concursos. Envié mucha información al respecto y, para poder continuar, desarrollamos los concursos virtuales de bettas.
Hubo muchas personas aportando ideas sobre cómo hacer que funcionaran, y una de las cosas que más me gustó de los concursos virtuales fue poder revisar cómo los demás jueces clasificaban a los peces. En la mayoría de los casos, los jueces estaban a solo un punto de diferencia entre sí, con únicamente dos jueces que se alejaban significativamente de la valoración general. Eso dice mucho sobre el Programa de Jueces del IBC.
Desgraciadamente, muchas cosas no volvieron después del COVID. Convenciones de peces que antes reunían a cientos de personas pasaron a congregar solo a unas pocas decenas. En Estados Unidos optamos por combinar convenciones para aumentar la asistencia. Esto ha sido positivo porque todavía podemos seguir celebrando convenciones, pero el hobby de los bettas recibió un golpe muy duro y todavía le queda un largo camino por recorrer antes de recuperarse por completo.
Personalmente, pertenezco a la generación de aficionados «postpandemia», pero tengo la suerte de compartir esta pasión con muchos buenos amigos que vivieron el hobby antes de aquellos años. Dentro del equipo de Spain Betta Club contamos con esa combinación de aficionados veteranos y nuevas generaciones, lo que nos permite afrontar nuevos retos combinando la experiencia de quienes llevan muchos años involucrados con la energía y el entusiasmo de quienes están comenzando.
En mi opinión, el hobby necesita esa conexión entre generaciones para volver a ser fuerte y activo. ¿Qué crees que necesita hoy el hobby para recuperar impulso? ¿Crees que volveremos a ver el mismo nivel de actividad y participación que existía antes de la pandemia?
Esa es una pregunta difícil. El mayor problema que he observado es que las generaciones más jóvenes están siendo condicionadas por las redes sociales a través de los llamados ciclos de recompensa de dopamina, por lo que consumen una gran cantidad de vídeos cortos y eso se ha convertido en su mundo.
Han perdido la interacción con otras personas, que es precisamente lo que da vida al hobby. He realizado algunas encuestas sobre el futuro de los clubes de acuariofilia y los resultados muestran que, por lo general, a las generaciones más jóvenes no les interesa conectar con otras personas cuando pueden encontrar todo lo que necesitan en un vídeo.
Ese cambio se agravó durante la pandemia, ya que esa era prácticamente su única fuente de entretenimiento. Hasta que la sociedad no se aleje de forma significativa de la gratificación instantánea que proporcionan las redes sociales, es posible que los hobbies nunca vuelvan a ser como antes.
Y, según mis investigaciones, no se trata únicamente del hobby de los peces; muchos otros grupos de aficionados de distintas disciplinas están informando exactamente de los mismos problemas.
Formar parte de los equipos de trabajo dentro de una organización requiere una gran inversión de tiempo y esfuerzo, muchas veces sin más recompensa que la satisfacción personal de aportar algo al hobby. Además, las nuevas generaciones —especialmente aquellas que han crecido en la era digital— pueden estar más acostumbradas a consumir contenido de forma rápida y ser menos propensas a involucrarse en organizaciones de voluntariado que las generaciones anteriores.
Has dedicado muchos años a trabajar activamente en diferentes equipos dentro del hobby. ¿Qué te motiva a seguir dedicando tu tiempo a estas responsabilidades? ¿Y qué les dirías a las nuevas generaciones para animarlas a implicarse y ayudar a mantener vivo el hobby de los bettas?
Esa es otra pregunta difícil. Hay momentos en los que pienso que ya he tenido suficiente y que me gustaría dedicarme únicamente a mis propias cosas. Pero entonces llega la realidad y pienso: si yo no lo hago, ¿quién lo hará?
El Dr. Lucas dijo, cuando me entregó el Premio Dr. Lucas: «Ninguna persona en la historia del IBC ha hecho tanto como Gerald Griffin. Ha servido de manera constante al Congreso como presidente, editor de Flare, director de Convenciones, miembro de la Junta de Jueces; lo ha hecho todo y continúa haciéndolo con pasión y determinación.»
Aquel momento cambió mi vida. Mi héroe y mentor de toda la vida reconocía públicamente mi importancia para el hobby.
En cuanto a lo que diría a las nuevas generaciones, les diría que todavía queda muchísimo por aprender y por hacer. Estamos descubriendo constantemente cosas nuevas sobre estos peces y, quién sabe, quizá tú seas la próxima leyenda de este hobby.
La portada del número de mayo de ES Bettas Magazine mostraba una fotografía de Jerónimo Romero —fundador de Spain Betta Club en 2014— junto a dos niños observando los peces durante International SBC 2026, acompañada de la frase: «El Futuro del Betta Comienza Aquí». En mi editorial escribí sobre la importancia de las personas que trabajan y construyen cosas en el presente para que el hobby pueda continuar en el futuro.
Tú tuviste la oportunidad de conocer y trabajar junto a Gene Lucas, conocido por muchos como el «Padre del IBC». ¿Cómo era Gene Lucas como aficionado y como persona dentro de la comunidad del betta? Y, en tu opinión, ¿cuál fue su mayor virtud o legado en el mundo de los bettas?
¡Gene era una leyenda! No era una persona que hablara mucho ni que levantara la voz, pero cuando hablaba dominaba la sala; todo el mundo escuchaba porque era una auténtica leyenda.
Como aficionado fue un pionero en todo lo relacionado con los bettas, y yo siempre seguí su trabajo. Sí, algunas veces se equivocó en ciertas cosas, pero durante mucho tiempo fue prácticamente la única persona realizando ese tipo de trabajo. De hecho, llegamos a conversar sobre algunos de los aspectos en los que se había equivocado y sobre cosas que le habría gustado hacer de otra manera. Pero hay que recordar que era el único haciéndolo y que siguió construyendo la base de conocimientos de la que disponemos hoy.
Su mayor virtud fue su dedicación constante a la investigación y al aprendizaje continuo. ¡Eso fue algo que nunca abandonó!
Además, Gene tenía una enorme cantidad de historias y me encantaba escucharlas. A todo el mundo le gustaba escucharlo. No importaba de qué tratara la historia. Probablemente una de las más increíbles era la de cuando viajó a Vietnam, en plena guerra, para buscar y observar bettas.
¿Recuerdas alguna frase, consejo o reflexión de Gene Lucas que creas que todo aficionado a los bettas debería conocer o tener presente?
Cuando conocí a Gene por primera vez, le dije que era mi héroe. Él me miró y respondió: «Maldita sea, chico, necesitas un héroe mejor; yo solo soy yo.»
Ese era el Dr. Lucas. No importaba qué reconocimiento o premio estuviera recibiendo, siempre fue una persona humilde.
Esa era su mayor cualidad. Para él, lo más importante no eran los honores ni los logros, sino la camaradería y la amistad entre los aficionados al hobby.
Gene fue una de las personas involucradas en la creación del primer estándar de bettas del International Betta Congress, un documento que ha servido como referencia para generaciones de criadores y jueces y que continúa actualizándose regularmente. ¿Cómo funciona el proceso de revisión y actualización de estos estándares? ¿Quién participa en él y cómo se decide cuándo una variedad o un criterio de juzgamiento necesita evolucionar?
Eso ha cambiado mucho a lo largo de los años. Durante la mayor parte de la historia del IBC, el estándar era simplemente una serie de páginas que se iban añadiendo a un documento de manera bastante aleatoria.
Hubo un año en el que dediqué todo un verano a recopilarlo todo y organizarlo, creando el estándar que conocemos hoy en día. Antes de la versión que desarrollé, era necesario tenerlo todo memorizado porque ni siquiera existía un índice.
Desde entonces, la Junta de Jueces escucha las quejas y sugerencias que se presentan, debate los posibles cambios para la siguiente temporada de concursos y, en julio, soy yo quien incorpora esas modificaciones a los Estándares de Juzgamiento.
El proceso para convertirse en juez del International Betta Congress es exigente y requiere una importante inversión de tiempo y dedicación, pero también garantiza una formación profunda y rigurosa. ¿Qué le dirías a un aficionado a los concursos de bettas que está considerando dar el paso para convertirse en juez? ¿Qué cualidades crees que son esenciales para asumir esa responsabilidad?
Atención al detalle y capacidad para eliminar los sesgos personales. Desgraciadamente, todavía veo jueces que eligen un pez favorito y lo hacen ganar simplemente porque es el que ellos quieren que gane, en lugar de juzgar según el estándar.
Siempre hay que ser objetivo y tener presente que el ganador debe ser el pez que más se aproxime al estándar. ¡No hay nada más aceptable que eso!
La mejor manera de aprender a criar los mejores peces es convertirse en juez y comprender exactamente qué es lo que buscan durante una evaluación. En el pasado he llevado a criadores conmigo mientras juzgaba y les he mostrado qué aspectos observamos, para que pudieran incorporar ese conocimiento a sus proyectos de cría.
Hablando de jueces, a lo largo de los años has tenido la oportunidad de trabajar junto a algunos de los mejores del mundo. Sin restar mérito a nadie más, ¿hay algún juez que te haya impresionado especialmente por sus capacidades, conocimientos o forma de evaluar bettas? ¿Qué hacía especial a esa persona?
Esto va a sonar una locura, pero esa persona sería mi esposa.
Tiene un ojo y una atención al detalle tan extraordinarios que detecta muchísimos errores y es capaz de citar el estándar de memoria. Durante las Convenciones suele encargarse de la documentación la mayor parte del tiempo porque quiere que todo esté correctamente hecho.
Ha habido ocasiones en las que me ha enviado una nota diciendo: «Vuelve a juzgar esta categoría; el juez no lo ha hecho correctamente».
Ese nivel de conocimiento, precisión y atención al detalle es realmente excepcional.
Y hablando de competiciones, después de haber vivido y participado en tantos eventos a lo largo de los años, si tuvieras que elegir solo uno, ¿qué concurso y qué edición serían? ¿Qué hizo que ese evento fuera tan especial para ti?
Probablemente la primera Convención que organicé en Dallas. Estableció un récord de asistencia en el IBC y fue la Convención en la que muchas cosas salieron mal, pero fuimos resolviendo una crisis tras otra.
El primer día, mi esposa recibió la noticia de que su hijo y su sobrino habían sufrido una colisión frontal. Su sobrino tuvo que ser trasladado en helicóptero al hospital y su hijo fue llevado en ambulancia.
Convocamos una reunión de emergencia con la junta directiva y un expresidente se ofreció a hacerse cargo de la Convención para que nosotros pudiéramos marcharnos. Eso es precisamente lo que más me gusta de esta comunidad: en los momentos de crisis siempre aparecen personas dispuestas a ayudar.
Finalmente nos quedamos y mi esposa estuvo en contacto con su familia durante todo el evento.
Lo que no fue tan divertido fue tener más de 50 peces inscritos en una sola categoría de Nuevo Criador.
¿Cuál es tu opinión sobre los concursos de bettas en general y sobre el papel que desempeñan dentro del hobby? ¿Qué le dirías a un criador que nunca ha participado en una competición y que todavía duda en dar ese primer paso?
Me encantan los concursos de bettas y los considero fundamentales para el hobby. Son lugares donde los aficionados pueden reunirse, compartir ideas y aprender unos de otros.
He escuchado muchísimas veces a personas decir: «Mi pez no puede ganar, no cumple el estándar.» Y otras tantas veces he respondido: «No lo sabrás hasta que lo presentes. Además, si te fijas bien, la mayoría de los peces de concurso tampoco cumplen perfectamente el estándar; al final, todo depende de los peces que estén compitiendo en ese momento.»
Con frecuencia, esas mismas personas vuelven más tarde para contarme que han ganado alguna cinta o premio y se muestran sorprendidas de haber conseguido un reconocimiento.
Por eso siempre animo a los criadores a participar. Nunca sabrás de lo que es capaz tu pez hasta que lo pongas a prueba en un concurso.
¿Qué consejo darías a las personas interesadas en organizar un concurso de bettas? Según tu experiencia, ¿cuáles son los mayores desafíos y cuáles crees que son las claves para que un evento tenga éxito y sea sostenible a lo largo de los años?
¡Planificación, planificación y más planificación!
Lo más difícil son los aspectos logísticos. Mi esposa y yo hemos llegado a un punto en el que, entre los dos, podemos organizar un concurso de bettas y hacerlo funcionar.
El primer desafío es conseguir que los colaboradores realmente se presenten y ayuden. El segundo desafío es toda la logística que implica el evento.
En cuanto a obtener beneficios económicos, ni siquiera lo consideres. La mayoría de los clubes pierden dinero. Probablemente ese sea el mayor reto: no organizar un concurso pensando que vas a obtener ganancias. Si al final obtienes algún beneficio, perfecto, pero no debes contar con ello.
La clave para la sostenibilidad es la constancia. Sigue organizando concursos año tras año y, con el tiempo, acabarán consolidándose y ganando reconocimiento.
¿Has estado alguna vez en España? ¿Crees que algún día tendremos el placer de verte en persona en alguno de los eventos de Spain Betta Contest?
Nunca he estado en España, pero me gustaría hacerlo algún día.
Hace unos años, cuando estábamos intentando encontrar un juez para vuestro concurso, estuve mirando vuelos porque, si no encontrábamos un juez en Europa, estaba dispuesto a subirme a un avión y encargarme personalmente del juzgamiento del evento.
Con el tiempo, nos encantaría viajar a España y juzgar uno de vuestros concursos.
Eso sí, recordad que mi esposa y yo somos un paquete completo: vamos a los sitios juntos.
Por último, si tuvieras que resumir tu filosofía y tu manera de vivir este hobby en una sola frase, ¿cuál sería?
Sé una buena persona, haz el bien y disfruta; encuentra tu camino y mantente abierto a nuevas ideas, porque siempre estamos aprendiendo.

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